
PATRIMONIO ARTÍSTICO
La antigua iglesia jesuita de San Pedro y San Pablo, un edificio del siglo XVII, forma parte del acervo patrimonial de la Universidad Nacional Autónoma de México desde 1929, y en 1931, fue catalogada como monumento histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Además, debido a su ubicación en el Centro Histórico de la Ciudad de México, desde 1987 pertenece al listado de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO por su valor arquitectónico, cultural e histórico.
Como patrimonio arquitectónico, el recinto, que terminó de construirse en 1603, destaca por haber sido el primer edificio en la Nueva España con cúpulas de mampostería y cimientos de tezontle. Entre 1921 y 1922 fue decorado con piezas artísticas que constituyen un valioso patrimonio bajo cuidado de la UNAM, está ornamentado con los primeros ejemplos de pintura mural moderna y nacionalista realizados por iniciativa del Rector de la Universidad, y posterior Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos.

El arquitecto jesuita Diego López de Arbaiza fue el encargado del proyecto de edificación del templo de San Pedro y San Pablo. Utilizó la técnica de mampostería para la construcción de las primeras cúpulas en la Nueva España, que fueron únicas en su tipo. La planta arquitectónica del edificio está distribuida en forma de cruz latina, con una nave y capillas laterales delimitadas por pilastras; y fue inspirada por la iglesia de Gesú en Roma, primer templo jesuita en Europa.
La fachada ha sido modificada en diferentes momentos, inicialmente, fue de estilo herreriano que se caracterizaba por ser muy sobrio, sin ornamentos y de líneas austeras. Actualmente, la fachada es de estilo neoclásico, aunque todavía conserva elementos con los que contaba en sus orígenes: remates de pilastras, óculos ovales cegados y nichos donde aparecían esculpidas las imágenes de los santos patronos.

Por iniciativa de José Vasconcelos, a partir de 1921 se realizaron trabajos de reconstrucción, restauración y remodelación del edificio con la finalidad de crear un nuevo espacio para la Escuela Nacional Preparatoria incluida una Sala de Discusiones Libres con acceso a toda la población. Esto en respuesta al proyecto educativo que se centraba en la educación popular a través de la extensión universitaria ofreciendo nuevos espacios de aprendizaje para hacer frente al analfabetismo y responder a las necesidades de un país que salía de la guerra civil.
Los trabajos de remodelación incluyeron la nueva decoración del recinto que fue ejecutada por artistas mexicanos comisionados por Vasconcelos y dirigidos por Roberto Montenegro. Sus diseños se inspiraron en el arte popular y varias de las características estéticas de la producción artesanal nacional.
Los artistas que participaron en el proyecto artístico fueron Xavier Guerrero, Jorge Enciso, Enrique Villaseñor, Gabriel Fernández Ledesma, Hermilo Jiménez y Julio Castellanos, quienes querían representar la esencia de lo mexicano y crear un arte nacional. También destacó la participación de Gerardo Murillo (Dr. Atl), aunque ya no se conserva su obra en el recinto.
En 1921, José Vasconcelos encargó dos obras murales, una a Xavier Guerrero y la otra a Roberto Montenegro. También como parte del proyecto artístico integral, se instalaron vitrales diseñados por el mismo Montenegro y Jorge Enciso. Estos tres artistas se encargaron del diseño y los decorados del interior del recinto.
Los detalles en arcos, pilastras, domos y jambas del edificio son una reelaboración de motivos tradicionales del arte popular mexicano, en particular, el de las lacas michoacanas y la cerámica poblana, en los que destacan jarrones tipo talavera, granadas, camelias, loros y venados.
Xavier Guerrero, Roberto Montenegro y Jorge Enciso
Motivos ornamentales, 1922
Temple
Gabriel Fernández Ledesma,
Roberto Montenegro y Jorge Enciso
Guardapolvo de Mosaico vidriado, 1922
Otro elemento decorativo es el guarda polvos o lambrín con mosaicos vidriados diseñados por Fernández Ledesma, Montenegro y Enciso, que cubre parcialmente los muros del edificio con motivos del arte popular y escenas costumbristas, además incluir menciones de Justo Sierra y Benito Juárez.
El Árbol de la ciencia o Árbol de la vida
Esta obra también es conocida como La danza de las horas, fue elaborada por Roberto Montenegro bajo la técnica del fresco y encáustica, y se encuentra en el ábside del ex templo, donde solía estar el retablo principal. Para su elaboración, el autor contó con la ayuda de Jorge Enciso, Gabriel Fernández Ledesma, Xavier Guerrero, Julio Castellanos y Hermilo Jiménez.
Se trata de una obra mural de carácter decorativo, considerada la precursora del muralismo mexicano del siglo XX. Si bien cuenta con motivos iconográficos estilizados del arte popular, también retoma algunos elementos clásicos y del modernismo.
La copa de árbol ocupa dos terceras partes de la composición, entre sus ramas, que crecen hacia ambos lados, están representados simétricamente algunos elementos de la flora y fauna mexicanas, como armadillos, jaguares, simios y mazorcas. En el centro se lee la frase atribuida a Goethe “Acción supera al destino. Vence”, que Vasconcelos le asignó a Montenegro para la elaboración de esta obra.
En la parte inferior hay dos grupos de mujeres que flanquean a un caballero vestido con una armadura, no puede asegurarse que se trate de musas o virtudes, aunque algunos autores señalan que puede ser una alegoría de las horas del día, de los doce frutos del árbol de la vida o una referencia a los signos zodiacales.
La imagen actual de los personajes del mural difiere de la propuesta original de Montenegro, inicialmente había un hombre desnudo en alusión a San Sebastián, pero posteriormente fue cubierto con una armadura. Además, el atavío de las mujeres también fue modificado.
Los signos del zodiaco
La cúpula de la capilla lateral del antiguo templo de San Pedro y San Pablo alberga el mural Los signos del zodiaco, elaborado por Xavier Guerrero en 1921 para decorar la Sala de Discusiones Libres.
En el mural está representada la bóveda celeste con un color azul añil intenso, en ella se distribuyen los signos zodiacales rodeando al sol, cuyos rayos dorados y ondulantes dividen el espacio en cuadrantes. Visualmente, la obra se complementa con la ornamentación de las pechinas de la cúpula que se componen de elementos basados en artesanías jalisciences.
Este mural es un trabajo pionero del muralismo mexicano, su autor se formó en la Escuela de Artes y Oficios, complementando sus estudios con las enseñanzas de su padre, y también con la reproducción de obras europeas para decoraciones en interiores.
Se desconocen los motivos que pueden explicar la integración de la representación del zodiaco en el proyecto artístico del templo, aunque se presume que puede ser una alusión al eterno devenir del universo. Cabe mencionar que no fue la única representación del tema que se realizó bajo el auspicio de Vasconcelos.

Roberto Montenegro (1887-1968)
Realización: 1921
Temple y encausto
15 x 12 m.

Xavier Guerrero (1896-1974)
Realización: 1921
Temple
El jarabe tapatío
Montenegro y Enciso colocaron en la escena central del vitral, a un charro y a una china poblana danzando el jarabe tapatío, baile que después de la Revolución, se instituyó como nacional. Músicos y espectadores rodean a los bailarines, en el fondo de la composición hay un edificio que parece ser una iglesia. La escena integra otros elementos de lo mexicano, como los colores patrios y algunos animales y vegetales característicos del país como el maíz, el nopal y un guajolote.

Diseño: Roberto Montenegro
Ejecución: Enrique Villaseñor
Realización: 1921-1922
Emplomado con grisalla
3.47 x 6.84 m.
La vendedora de pericos
José Vasconcelos realizó varias giras culturales por el territorio nacional para acercarse al arte popular que definiría su propuesta nacionalista. Roberto Montenegro, el llamado “embajador de la pintura” por Vasconcelos, tomó como inspiración para este vitral a los vendedores del puerto de Manzanillo que se acercaban a ofrecer sus productos. Montenegro y Javier Ledesma capturaron parte de estas escenas en acuarelas que utilizaron para diseñar el vitral, que fue ejecutado también por Enrique Villaseñor.

Diseño: Roberto Montenegro
Ejecución: Enrique Villaseñor
Realización: 1921-1922
Emplomado con grisalla
3.47 x 6.84 m.
Escudo Universitario
En 1921 Vasconcelos, rector de la Universidad, propuso la creación de un nuevo escudo cuyos elementos representaran no solo a la nación mexicana, sino la “epopeya de los pueblos hermanos del continente” con el cóndor andino y el águila mexicana, además de la cordillera y el mapa de Latinoamérica, todos unidos por el lema “Por mi raza hablará el espíritu”.
El artista Jorge Enciso realizó el diseño y Enrique Villaseñor elaboró el vitral, ambos artistas trabajaron bajo la asesoría de José Vasconcelos quien buscaba sintetizar en el escudo su pensamiento y aspiraciones sobre la unidad cultural latinoamericana. La obra fue colocada en la fachada del recinto, en lo que fuera la ventana del coro. Se trata de la primera representación plástica del nuevo escudo de la Universidad Nacional.

Diseño: Jorge Enciso
Ejecución: Enrique Villaseñor
Realización: 1922 – 1923
Emplomado con grisalla
2.50 x 2.50 m.
Los atlantes
El escultor Manuel Centurión elaboró cuatro atlantes estilo Art Decó para el proyecto decorativo del recinto de San Pedro y San Pablo. Estas piezas son una muestra de la producción escultórica de la época en la que predominaba la estética nacionalista y popular que recuperó rastros de las culturas prehispánicas, además de representar las influencias modernistas de principios del siglo XX.
Los atlantes fueron esculpidos en cantera y tienen una altura de tres metros, están seccionados en tres partes: cabeza con batea, torso y extremidades inferiores. El rostro de cada hombre tiene rasgos indígenas, cada uno sostiene una batea decorada con motivos florales, en armonía con la ornamentación de los arcos del recinto. Los torsos de cada escultura están desnudos, y las extremidades inferiores fueron resueltas geométricamente al modo de pilastras de estípites, este tipo de pilastra se caracteriza por la figura de pirámide invertida, recurso formal que dominó la arquitectura novohispana durante buena parte del siglo XVIII y que fue retomado por Centurión.

Manuel Centurión (1883-1948)
Realización: 1921
Tallado en cantera
3.05 x 1.10 m.
Dante Alighieri
El busto de mármol ubicado en el atrio del recinto, fue elaborado por el escultor italiano Antonio Octavio Ponzanelli quien también fue marmolista para el Teatro Nacional, hoy Palacio de Bellas Artes.
Fue un obsequio del gobierno italiano a la Universidad Nacional de México en 1921, con motivo del sexto centenario de la muerte de Dante Alighieri, autor de La Divina Comedia. La escultura está colocada sobre un pedestal de mármol con columnas dóricas, entablamento clásico y motivos florales. La obra exalta los rasgos faciales del poeta, acentuando su expresión emocional, ello da muestra de cierto distanciamiento de los cánones academicistas que predominaban en la época.

Antonio Octavio Ponzanelli (1879-1952)
Realización:1921
Tallado en mármol
.72 x .60 x .35 m.
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